Martes, 12 Julio 2016 01:00

Para usted, ¿cuál es el premio gordo de la lotería de la vida? - columna "Lingotes de Felicidad", Centro, México

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¿Se ha hecho esa pregunta? (por favor detenga la lectura aquí unos segundos y conteste cuál sería para usted el premio gordo de la lotería de la vida antes de avanzar en el artículo): ¿ser millonario?; ¿tener el trabajo de los sueños?; ¿coincidir con su media naranja?; ¿zafarse de quien creyó era su media naranja pero resultó siendo su medio limón? Ojalá lo que tengo para decir hoy no le resulte decepcionante porque el premio mayor de esta lotería no vendrá desde afuera: el gran golpe de suerte será que en algún momento de su vida (o en muchos momentos de su vida, ojalá) la existencia de alguien sea mejor gracias a usted (gracias a su trabajo, a su amor, a su dinero, a su tiempo: a un poco de energía de la suya, pues).

La dinámica, entonces, no es de afuera hacia adentro sino de su interior hacia afuera, como espero que haya notado que funciona casi todo lo que tiene que ver con su felicidad.Cursi’ o lo que sea que le pueda parecer lo que acaba de leer, la notificación que le está enviando el universo mediante este artículo es estruendosamente cierta. Hagamos este ejercicio mental: supongamos que usted sintiera que su pasión (es más: que su vocación; que su misión en la tierra) fuera la de ser artista y pintar cuadros y supongamos que, efectivamente, pudiera dedicarse a pintar cuadros todos los días como actividad principal. Pero imaginemos, igualmente, que cada una de sus obras terminadas va quedando colgada en la pared de un salón elegantísimo al que no entra nunca (ni entrará jamás) alguien para ver sus pinturas. Ahora piense: con todo  ¡A su salud!

¡A su salud!

Poder dedicarse a lo que uno quiere hacer en la vida no basta ni garantiza ser feliz porque la felicidad humana es necesariamente relacional (relacional en el sentido de que la felicidad se experimenta en su forma más sublime en tanto involucre a otros). Dejando aparte los placeres hedónicos (los placeres de los sentidos como, por ejemplo, tomar un helado), dejando aparte esa clase de gustos, que alegran pero que no dan felicidad, y volviendo al ejemplo del artista consumado que pinta cuadros que nadie ve, la razón de ser de la infelicidad de nuestro pintor está en el hecho de que al no compartir su obra con ningún espectador, sus cuadros no están brindando la oportunidad de tener la experiencia estética y espiritual que tienen las personas al entrar en contacto con el arte y de ahí la sensación de vacío. O dicho en otras palabras: para qué cuadros si no tocan vidas. Le propongo que en la afirmación anterior cambie la palabra “cuadros” y ponga lo que sea de lo que se trate su trabajo: “memoriales”; “cálculos”; “obras de infraestructura”; “préstamos”; “tuercas y tornillos”; “calles limpias”. Indistintamente de que su trabajo sea el de abogado o el de barrendero, el impacto más profundo en su felicidad no se causa el día en que recibe el pago por su labor sino el día en que se va a su casa sabiendo que cambió en algún sentido la vida de alguien con lo que hizo (inclusive si se trata de un individuo con quien usted no tendrá la ocasión de conversar alguna vez). E incluso si su labor fuera de esas que por definición son solitarias y/o repetitivas, note que su hora feliz no es la hora del pago sino esa en la que con el dinero fruto de su trabajo va y hace más bonita la vida de otro ser humano. Un problema muy serio de nuestra época es el del culto a la eterna juventud: como la ciencia es tan descrestadora que los de cuarenta de ahora no se ven como los cuarentones de antes (y así sucesivamente), se nos va creando la idea falsa de que estaremos vivos y fuertes para siempre. Y el drama de los inmortales es que nunca acumularán lo suficiente porque cualquier cifra comparada con la eternidad es pequeña. Por supuesto, azuzados por ese afán de tener más se olvida qué es lo verdaderamente importante y ahí se enreda todo. Recuerde: el objetivo más formidable que puede tener su existencia es lograr que la vida de alguien, en algún lugar del mundo, sea hermosa por un instante gracias a un rayo de energía suya. En serio: imagine que cada uno de nosotros pensara así al menos por una vez y haga las cuentas de lo que podría pasar en el planeta, ¿ah? Ni yo estoy soñando ni usted debería demorarse más. Comience sonriendo al primero que se le cruce: afuera nos morimos de ganas de que salga y haga su magia. Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, 11 de julio de 2016. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: quinto lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding Coach Ejecutivo – Coach Personal @SylviaRcoaching

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